Archivo de la categoría: 2013

Poema: NUDOS ISOBÁRICOS

Me crece el viento a bocanadas y vomito esquirlas para arrancarme,
me brilla el humo en dirección contraria
y los vados que vertebran estos átomos enraizados
golpean escarlata en las tumbas vacías.

Este descenso trifásico adorna los bornes de tus comisuras
meridiano y paralelo en fusibles de orillas retornadas
electrodos a la espera de origen y destino
arsenal fotovoltaico en huecos de luna-azabache.

Me anega el gris de pasos inconfesos,
mis lóbulos se astillan en el celuloide mudo
y estos nudos isobáricos roturan mi vientre de metralla
que se arrastra en vano hacia alguna trinchera de nombre desconocido.

Digo nada en este alambicado círculo
si o sí en vuelo hipnótico, suma profética
desgastadas espirales migratorias
que escupen el vapor de huellas sin paisaje.

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Poema: ESCALENO SIN VERTICES

Destruirse o amar…
……………………….
Dilema sin salida: no existencia,
o vida incendio que el amor devora.
(Ángel González)

Por tierras de Samarkanda caminan los plumones del mañana,
Halong, con alas de dragones en mi cintura
planea en los desfiladeros de estos túneles sin kilómetros
con ojos en un mar de topacios.

Prohibidos en la Ciudad Prohibida sin hoces ni martillos
con el mundo abrazado en suma: uno más uno siempre fueron dos.
Con pinceles de arenisca Jaipur envuelve adiciones y adicciones:
aras rotas en estanques de nenúfares,
inquietantes luciérnagas de un futuro sin líneas.

Moais, mareas, islas, ciudades en color y en blanco y negro,
cielos de miocardio en alientos sin aire.

Escribiré incontables estrofas entre estas rótulas maltrechas,
restaré una a una las fotos de la memoria,
dispararé a los satélites sin retinas, a los agujeros negros, a los triángulos sin formas:
dos más uno es una resta, jamás una suma.

Poema: DESCONEXIONES

Manhattan lejano con charcos oscuros en el Metropolitan,
Queensboro y una soga al cuello:
aguas como espejos invertidos hacia la noche,
bruma, flores de loto en las yugulares a las seis de la mañana,
viento arañado, catabático, suicida,
luces sin voltaje, alrededor el cieno,
rojo, nunca tan rojo en las espumas,
nunca tan turbio en los latidos
sudario de esas palabras para un astro sin equipaje,
capilares, venas, intersecciones sin líneas,
manos de plomo y párpados muertos
y vacío y horas y horas y horas, las mismas agujas quietas de los relojes blandos,
sílabas violetas y orquídeas en penumbra,
sobre el puente de Brooklyn,
un grito asesinado, barro y sangre,
oscuridad entre los motores sin alma.

Poema: INUNDACIONES

¿Qué razón puede quedar en lo más irrazonable,en eso que siempre
llamaremos corazón? ¿Qué absurda, irrenunciable co-razón orienta
una vez más el gobernalle de la sangre hacia las sirtes que lo esperan
entre espumas y naufragios?
(Julio Cortázar)

Beber el humo de las vértebras en estas piezas desclasadas,
constelar, zozobrar en los costados tuneados
que intravenan de golpe el líquido violento
y anegan las ciclónicas sienes en ese corredizo nudo de ombligos binarios.

Destrozar engranajes, desencajar las bisagras de la memoria
para coser trapecios de saliva y arrancar
los desmantelados hilos de estas crucerías rotas
alambrar arcos ciegos, hilvanar esas múltiples salidas de vía.

Acentuar falanges y encriptar arterias,
ascender infinitos peldaños de infiernos desconocidos,
cortar epidermis en estado de coma,
asentar los cables que desde el suelo se beben el rocío de nuestras muñecas
y descabalgan los cimientos de lodo que se anegan entre labios,
que inundan este conjunto de huesos, que se calcifican
en una sexta marcha sin retorno.

Poema: INTERFERENCIAS

Una Colt, volutas rojas en el puente de Praga,
ese aroma a heliotropo se nubla entre mis oídos: movimiento rotatorio,
lento líquido dramático: No way out,
escasas uvas para tanta ira:
ese arquetipo alado es teorema sin axiomas,
manto que protege, revoltosa dopamina.

Tomo ese billete sin fecha: zig-zag, ¿hacia dónde?
Rebeca murió en el balandro: ¿cómo?
Los mares del Sur tienen libros de arena: ¡oh paradise!
La respuesta está en Manderley: ciento treinta minutos.

Gotas en el asfalto, viraje sin música,
nadie vio ni oyó nada: lienzo gaseoso,
un hombre asomado, membranas ciegas,
no hay datos que inviten a tomar un tren sin destino.

Vuelta y retorno, intemperie, máscara,
Eva, la dulce Eva te desnuda, Margot, querida,
entreacto, elipsis, fuera de campo: The end.

Poema: VÉRTIGO

Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran
las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos
apasionados. Saliendo de la Santa Croce, me latía el corazón, la vida está
agotada en mí, andaba con miedo a caerme
(Stendhal)

Escalé la luna de Méliès para contemplar las gárgolas,
ojos entre nubes rotas de pináculos azules.
Contemplé almendros al compás de un acorde de pelo rojo,
hacia Arlés cada día, cada incontable eclipse de alfileres
con notas de luces- trapecio sin ningún punto de fuga.

Proa de nave maldita, alada entre paños oblicuos
avanzas entre las olas sobre un coche de carreras
y buscas la noble cumbre para enroscarla en tu cuello.
Constelaciones de besos se agolpan en este mármol,
los amantes de la noche lloran cristales de plomo.

Y se suman las arterias entre nudos oculares
y estas muñecas magmáticas matan al señor de blanco
y vertical, diagonal, horizontal, sinuosa y esas sábanas mojadas con aroma de violetas.
Y tú, siempre eterna, intangible, eterna, triunfante,
pentre tanto lodo y ruido tu figura permanece.

Poema: SILENCIO EN OTRO SILENCIO

Silencio en otro silencio, suma de sombras sin sonido,
entre las bambalinas y el ensayo
corté palabras y alambiqué sentidos.
Desayuné en Tiffany’s cuando pude,
Audrey peinó mis sueños de verano
y esos amaneceres sin cortinas
enmudecieron manos, oídos y pestañas.
Tiré a matar, como don Vito,
madrina de segunda, en nupcias de tercera
y en esa música donde nadie bailaba
salí a inventar los pasos en un palacio de aire.
Hoy, cénit sin horizonte, viento de la Antártida,
caleidoscopio sin ojos, colores sin arcos, iris sin altares.
Solo el canto de las libélulas y las sílabas sin eco
acunan estos contornos sin límites ni medida.

Poema: STARWAY TO HEAVEN

Desarmé tu fuselaje en los taxis amarillos.
Fuimos al paso, trotamos, galopamos en el alquitrán interminable,
numerosas millas entre tus hombros, abordadas escápulas.

Volví a Woody: café Carlyle con tacón de aguja entre tus síes,
entrelazado aire, calle 23, densos pasillos en habitaciones cóncavas:
Leonard eligió mis oídos para ejecutar tus sienes.
Empire, sí, y en lo más alto,
y espoleada en tus líquidos de escalera hacia el cielo, como dijo Zeppelin,
y lineal y curva y quebrada y diamétrica
y lunática, Eurídice en sombras, Dido dinamitada:

en este descenso de pronombres disyuntivos
sígueme, decías, detonado resquicio, riel desalojado, anémico soma.
Te seguí retumbada y redomada y anclada y frenética:
tanto horizonte de huellas me entubó el aliento,
tanto vapor de cianuro se embarcó en mis radares refractarios

Poema: NO

Apuñalamos, mordimos las órbitas cuadriculadas,
acuchillamos, rasgamos las alfas que no encontramos,
silenciamos y surcamos desde fuera las omegas.

Sumamos tejidos y restamos neuronas,
enmudecimos, nos quebramos en botellas, batallas por goteo,
mutilamos las luces, digerimos lunas menguantes.

He maniatado mis sístoles y han explotado mis diástoles:
ni soy, ni existo:
pulso aniquilado, gravitar, ¿hacia dónde?
He borrado perfiles, pulverizado rostros
que hablan invisibles, que arrancan telarañas.

No escucho, no siento estos huesos húmedos.
Y me caigo, me extingo, me sumerjo.