Archivo del Autor: Nines

Artículo: Gonzalo Rojas, un hombre libérrimo atado a la poesía

FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO | 19/07/2017

La UIMP imparte un curso de verano sobre la vida y obra del autor, Premio Cervantes en 2003.

Como Baudelaire, el poeta chileno Gonzalo Rojas (1916-2011, Premio Cervantes en 2003) consideraba que la infancia es la patria perdida del hombre y que la poesía tiene la tarea de recuperar ese territorio. La añoranza de sus primeros años de vida, en la ciudad de Lebu, al sur de Santiago, se vio agravada en su caso por la muerte temprana del padre y, como señala su biógrafa Fabienne Bradu, aquel vacío empujó al poeta a un perpetuo movimiento “de traslación y de rotación”, como la tierra misma, en lo que él denominaba -y así tituló una de sus obras- metamorfosis de lo mismo…
LEER ARTÍCULO. Para escuchar La voz de Gonzalo Rojas recitando “El fornicio”, poema incluido en Oscuro (1977) pincha aquí.

Poema

Encuentro las líneas que me desbordan,

sin ti, laberinto inmóvil crecen anilladas

como burbujas rotas en una pecera invisible.

Encuentro las raíces violetas y el viento helado,

el tic tac suena porque sueñan los ojos con acequias de sangre,

porque llueven las luces y el mar se ha quedado de noche.

Encuentro plomo en las palabras,

halos escondidos detrás de mis huesos,

acuarelas, rumores silentes.

Y al caer los rayos y beberme las estrellas

igual que en un viaje desterrado

me escondo, me escapo y te busco para inventar las flores.

Música: Catch the wind

Donovan, cantautor, poeta y guitarrista escocés nacido el 10 de mayo de 1946, en Maryhill, Glasgow. Emergió a mediados de los años sesenta como cantante folk, lo que le valió ser llamado el Bob Dylan británico, pero pronto se desató de esa etiqueta convirtiéndose en uno de los mayores representantes de la psicodelia de mediados y finales de los sesenta, con un estilo muy personal que fusionaba jazz, folk, rock, y música étnica. Fue una gran influencia para otros artistas de la época.

Para escuchar canción pincha aquí.

Artículo: Escocia, un país de mil contrastes

Publicado el 27 enero, 2017  por Aleix Aguilera

Pese a su reducido tamaño, el territorio de Escocia esconde innumerables tesoros: cielos inmensos, paisajes solitarios, una naturaleza espectacular y excelente marisco.
En Escocia se hallan algunas de las zonas vírgenes más extensas de Europa Occidental. Se trata de un paraíso natural que permite observar el vuelo de las águilas reales sobre los lagos y las montañas de las Highlands septentrionales, las nutrias jugar con las algas de las Hébridas Exteriores y los rorcuales aliblancos abalanzarse sobre los bancos de caballa de las costas de Mull.

En Escocia los recuerdos del pasado impregnan cada rincón; no hay más que ver los páramos donde en un día se libraron batallas. Cientos de castillos, desde las sencillas e imponentes torres de Hermitage y Smailholm hasta las hermosas fortalezas con matacanes de Caerlaverock y Craigmillar, dan testimonio de la turbulenta historia del país.

Ya sea la poesía de Robert Burns, la ficción criminal de Ian Rankin o las canciones de Emeli Sandé, la cultura de Escocia es tan apreciada en el mundo como el whisky y el tartán. Sin embargo, nada es comparable a leer los poemas de Burns en su pueblo natal o disfrutar de una novela del inspector Rebus en el Edimburgo de Rankin…

LEER ARTÍCULO

Artículo: Te gusta la poesía (pero no lo sabes)

Javier Rodríguez Marcos Madrid 21 MAR 2017

EL PAÍS lanza una colección con los mejores autores modernos y clásicos de la lírica universal.

Miguel Hernández, en una imagen de archivo.

“A algunos les gusta la poesía. / A algunos, / es decir, no a todos. / Ni siquiera a los más, sino a los menos. / Sin contar las escuelas, donde es obligatoria, / y a los mismos poetas, / serán dos de cada mil personas”. Esto dicen unos irónicos versos de la polaca Wislawa Szymborska en un poema escrito para proclamar que para ella la poesía es un lugar al que aferrarse como uno se aferra a los recuerdos gratos y a las mejores sensaciones. Aunque no sepa definirlos…

LEER ARTÍCULO

 

Poema

Tengo un infierno que estrangula mis costados,

que me corta la garganta, que martillea mis núcleos.

Llueve al revés y beso la sangre para no abrir mis arterias

porque el cielo se me rompe cada día.

 

 

Y cada día levanto y vuelvo a caer, levanto y vuelvo a caer

sin levante que levante mis eclipses, mis claros de luna y este termómetro que hiberna.

El lazo de las olas teje persianas mudas y son tantos los olvidos

que he aprendido a deslatir, a bombear los segundos.

 

 

Y se escapan los segundos y las palabras y las líneas y no supe qué decirte

bajo el suelo duermen las estatuas, hielo rojo, lecho vacío en ánforas sin corona.

Abro los ojos y tus manos  no existen,

desato mis nudos para encontrar tu reflejo multiplicado.