Poema: PÁRAMO ANEGADO

Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.
(Octavio Paz)

Atacama, humedad invisible de ruedas abrasivas
acero incesante en triángulos turbios
en alquitrán de espinas, en sal bajo cero
en lacrimosas uñas de cactus lapidarios.

Y línea contínua de moteles fantasma
y sudor ausente y alaridos secos y sed, tanta sed de esferas.

Y enhebro mis pestañas
y punteo mis costados
y remato los rincones arteriales en bradicardia contínua
y busco palabras en espejismos de cincuenta grados.

Y meridianos sin paralelos.
Y esta imprecisa sombra.
Y esta reverberación de escamas inertes
y este sol que me evapora el agua.
Ata-cama: subterráneo oleaje de ojos cuarteados.

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